miércoles, 4 de marzo de 2015

Generalidades. Huesos, músculo, arterias, venas y nervios

1. Generalidades.
Empezaremos hablando sobre las generalidades de la anatomía. Cuáles son las principales formas de organización del cuerpo.
Para estudiar anatomía, podemos ver al cuerpo como algo organizado por “capas”. Estas capas se van superponiendo tanto en imagen como en función para terminar de formar a un cuerpo. Las capas más importantes son las siguientes:

El esqueleto.
El esqueleto está compuesto por los huesos que posee el cuerpo humano. En promedio, tenemos unos 206 huesos en todo el cuerpo. El esqueleto, como lo dice su nombre, forma la base a partir del cual se anclan las demás estructuras, y tiene varias funciones. Sirve como protector del cuerpo, pues es un elemento bastante duro, similar a un escudo en algunos aspectos. También sirve para formar las palancas al momento de movernos, sirviendo de sostén a los músculos que gracias a su contracción (acortamiento) y/o extensión (alargamiento) producen movimientos en el cuerpo. El hueso, en sí mismo, también es un reservorio de minerales: está constituido en su mayor parte por Calcio y fósforo, y entonces también funciona al mismo tiempo como reservorio de estos minerales. Es decir, no solo cumple un rol estructural, sino también funcional, en su composición misma.
En primera instancia, no es tan importante conocer todos los huesos existentes; basta con saber que en cada zona que se estudie, se encontrarán estos, y servirán como base para luego imaginar la posición de otros elementos anatómicos (músculos, vasos, nervios, órganos, etc). Luego, con sucesivos repasos, se irán conociendo a pleno la integración del esqueleto.

Las Articulaciones
Los huesos están unidos entre sí mediante articulaciones. Y existen articulaciones de varios tipos, que difieren en la capacidad de rotación en diferentes planos que tenga dicha articulación, y también en su protección, es decir, en qué “tan dura” es dicha articulación. Esto es importante para poder utilizar cada tipo en el lugar correspondiente: en un lugar donde se necesite mucho movimiento, o en otro que el movimiento sea inferior pero se necesite mayor fuerza de resistencia, el tipo de articulación será diferente.

Los músculos.
Unidos a los huesos y a las articulaciones, están los músculos. Los músculos son los “elementos contráctiles” del cuerpo; son los “motores” que tenemos para movernos. Los músculos solo pueden alargarse y acortarse, pero con esto es suficiente para, mediante sistemas de palancas, realizar todos los movimientos que hace el cuerpo humano.

Los vasos sanguíneos: arterias, venas y linfáticos.
Todo sistema necesita de mantenimiento, y el cuerpo no es una excepción. La nutrición, el sistema de desecho y varias otras funciones llegan a músculos y huesos a través de los vasos sanguíneos. Las arterias son los vasos de entrada, de donde llega la “sangre nueva”, que es simplemente la sangre que pasó por el pulmón y luego salió bombeada desde el corazón. Los vasos de salida son las venas, que llevan los desechos y terminan de nuevo en el corazón, para luego pasar por el pulmón y volver como “sangre nueva” o mejor dicho “oxigenada”. Cabe aclarar que la sangre venosa no está desoxigenada totalmente, sino solo “más desoxigenada” que la sangre arterial.
Los vasos linfáticos son vasos que llevan una sustancia llamada linfa.

Los nervios.
Aparte de todo lo citado, necesitamos ahora el sistema que traiga órdenes y lleve información, y este sistema está prácticamente representado por los nervios. Los nervios son estructuras que conforman al sistema nervioso, en su apartado “periférico”, es decir, es la parte del sistema nervioso (cerebro) que se encarga de llevar información hacia el resto del cuerpo, y de traer información de dichas partes hacia el centro.



Con todo esto ya podemos empezar a estudiar más a fondo al cuerpo humano.

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